volver    
Un Pintor en la Academia de Guerra

(Texto extractado de la Revista de Crítica Cultural, número 29/30, noviembre de 2004)
...Guillermo Núñez, director del Museo de Arte Contemporáneo, yacía con los ojos vendados en una pequeña celda en los subterráneos de la Academia de Guerra Aérea, en Las Condes.
Lo acusaban de ser un importante enlace del MIR. En su casa de Lo Curro se había ocultado Víctor Toro, el máximo dirigente del Movimiento de Pobladores Revolucionarios, uno de los frentes de masas del MIR. Al caer Toro, los hombres del Servicio de Inteligencia de la FACH, dirigidos por el comandante Edgar Ceballos, habían acudido a la casa de Núñez en Lo Curro.
Revisaron la vivienda palmo a palmo y se instalaron discretamente en ella, esperando la llegada de otros miristas.
No apareció nadie y se marcharon llevándose al artista en un furgón Citroen.
Era el 3 de mayo de 1974 y el trato en la AGA no estaba muy deferente. Por esos días interrogaban a decenas de miembros de la FACH, acusados ante los consejos de guerra que se iniciaban. Allí, en unas seis o siete piezas, permanecía una población que fluctuaba entre cincuenta y cien personas. Todos incomunicados y con los ojos vendados. Algunos, encadenados a sus camas.
Cuando los guardias estaban de buen humor le permitían a Núñez quitarse la venda, momento que aprovechaba para escribir o delinear pequeños dibujos. Un oficial rubio y de porte distinguido revisaba con entusiasmo las obras del artista y marcaba con un visto bueno las que le gustaban.
Era un militar refinado. Admiraba a Salvador Dalí y cada vez que aparecía sintonizaba música clásica en el receptor, el que durante todo el día irradiaba compases de cumbia y corridos mexicanos, más del gusto de los celadores.
Concluidos los consejos de guerra, las condiciones algo mejoraron.
El 13 de junio se inició el Mundial de Fútbol en Alemania y la expectación cundió entre vigilantes y vigilados. Una tarde reunieron a cinco presos en una habitación.
-Los vamos a dejar ver el partido de Chile con la Alemania comunista, pero se van a estar muy calladitos. No queremos ningún comentario, ¿oyeron?
Permanecieron mudos con los ojos fijos en el televisor, mientras los hombres de la FACH gritaban los avances chilenos y sufrían los ataques alemanes.
Núñez abandonó la AGA en octubre de 1974. No hubo cargos en su contra.

Fotografía del artista y sus hijos
(archivo personal de Guillermo Núñez).
Ver más fotos y entrevista realizada por Sandra Maldonado y Miguel Moreno D. en www.poesias.cl
Cinco meses después inauguró una exposición de plástica en el Instituto Chileno Francés de Cultura. Reunió jaulas de pájaros, rosas, trampas de ratones, mallas, telas desgarradas, falsos retratos, panes amarrados, entre otros objetos. También presentó una corbata rayada -azul, blanco y rojo- comprada en Nueva York, anudada y colgada al revés.
La muestra duró cuatro horas: la que demoraron los agentes de la DINA en llegar, descolgar y destruir parte de las obras.
Horas más tarde la DINA rodeó la casa de Núñez y se la llevó con rumbo desconocido, atado y vendado, en la parte de atrás de una camioneta.
Pasó 20 días incomunicado en Cuatro Álamos. De allí a Villa Grimaldi, luego de regreso a Cuatro Álamos y enseguida al campo de prisioneros de Puchuncaví, para cuatro meses después marchar al exilio...
Ascanio Cavallo, Manuel Salazar y Oscar Sepúlveda, La historia oculta del régimen militar. Memoria de una época, 1979-1989, Santiago, Grijalbo, 1999