Fue tan profundo el impacto de la represión y de la autocensura
sufrida por los distintos sectores de la cultura y el arte nacional,
que desde los propios sectores que apoyaban al gobierno surgieron
voces que criticaban la banalidad ambiente y la ausencia absoluta
de contenidos en el panorama mediático chileno.
La respuesta oficial a este desmotivante cuadro provino de la televisión.
En una temeraria y paternalista medida, la Junta Militar de Gobierno
(“poder” legislativo de la dictadura) decretó
hacia fines de los ’70 que los canales debían crear
una “franja cultural”, destinada a transmitir programación
digna del rol “educativo” que se le atribuía
a la TV chilena desde su creación a inicios de los ’60.
Cada noche de jueves, los canales debieron incluir, por decreto,
documentales, piezas teatrales, música docta y toda clase
de producciones que cumplieran con el apelativo de “cultural”.
Este curioso mecanismo “culturizador” se vió
reforzado por el aun más temerario experimento que realizaría
TVN a inicios de los ’80: la creación de una segunda
señal (canal 10) que transmitiría solamente programación
cultural. |
El experimento duró
solo unos meses, sin embargo la “franja” de los jueves
perduró casi una década, y si algo hay que reconocerle
a este insólito invento de la Junta Militar, es que obligó
a los canales a generar una producción propia o a abrirse
a producción independiente que ofreciera lo que sus creativos
no eran capaces de concebir. Programas como “Al Sur del
Mundo” de Francisco Gedda y “La Tierra en que vivimos”
de Sergio Nuño son, de alguna manera, tributarios de la
“Franja cultural”.
Hay que mencionar también, a este respecto, el papel que
jugó el Consejo Nacional de Televisión de la época,
que aunque errático y en extremo conservador, financió
producciones de alto nivel como “Demoliendo el muro”
(transmitida por el canal de la Universidad Católica de
Valparaíso el año 1985), serie documental acerca
de las artes visuales en Chile, realizada por Carlos Godoy (hasta
hace poco, director de programación de UCV-TV), Gaspar
Galaz (escultor e investigador en arte) y Milan Ivelic (actual
director del Museo Nacional de Bellas Artes). Este programa, cuyo
objeto era mostrar la producción de artistas visuales chilenos,
terminó explorando la obra de la mayoría de los
artistas que en aquel entonces se encontraba en el exilio, ante
la dificultad de encontrar en el país (salvo algunas excepciones)
una producción verdaderamente relevante.
|