LAS ONG: LA CIVILIDAD OPOSITORA AL REGIMEN
MILITAR SE REORGANIZA
Durante los ’80 se fortalece en Chile y el mundo un tipo
de organización civil cuya estructura permitió
superar las barreras interpuestas por los gobiernos dictatoriales
a los movimientos y partidos políticos opositores. Estas
organizaciones, conocidas como ONG (organismos no gubernamentales),
se extendieron por los paises de occidente formando redes de
apoyo a diversas actividades subsidiarias o complementarias
a las actividades de cada gobierno. El ámbito de acción
llegó entonces a ser tan vasto que fue posible encontrar
desde ONGs que apoyaban el desarrollo deportivo de comunidades
indígenas hasta aquellas que prácticamente desarrollaron
labores paralelas a ministerios y universidades. Normalmente
las ONG surgieron en muchos países al amparo de algunas
de las líneas de trabajo de las Naciones Unidas (Unesco,
FAO, Unicef entre otras) o bien de fundaciones de renombre internacional
como las fundaciones Rockefeller, Ford, Kellog, Oxfam y otras,
cuyas sedes normalmente se encuentran en USA, Canada o los paises
de la llamada Europa Occidental [16].
Por años fueron centros que aglutinaron a profesionales,
académicos y también activistas políticos,
desplegando labores de desarrollo local, educación, comunicación
y productividad colectiva.
En Chile, el fenómeno de las ONG fue particularmente
importante puesto que estas figuras legales (que operaban como
corporaciones de derecho privado o bien como fundaciones) pudieron
desarrollar interesantes estudios en materias de economía,
sociología, comunicaciones, teoría y práctica
política, educación, realidad indígena,
ecología, derechos humanos, género y muchas otras
áreas en las cuales el interés gubernamental era
escaso o particularmente sesgado. Los profesionales que formaron
las ONG chilenas fueron habitualmente militantes de los proscritos
partidos de la izquierda o del centro opositor nacional, y muchos
de ellos fueron los “cuadros” intelectuales y dirigenciales
que diseñaron y ejecutaron la llamada “transición
chilena a la democracia”. No sin problemas, acoso y hostigamiento,
los grupos humanos que conformaron las ONG permitieron re-articular
una buena parte de la sociedad civil opositora, creando las
redes y lazos solidarios que posibilitaron el surgimiento de
una oposición política comprometida con la democratización
del país, además de constituir los espacios desde
los cuales se instalaron nuevos temas de debate y análisis
(derechos de la mujer, minorías étnicas, derechos
de la infancia, homosexualismo, etc.), y de las cuales se nutrieron
importantes corrientes de documentalismo y periodismo audiovisual,
que incluso influyeron en la conformación de lo que sería
la futura televisión pública en el Chile post-dictadura
[17].