VIDEO es un término empleado en el medio audiovisual
para referirse tanto al soporte en cinta magnética de
las señales electrónicas que pueden ser reconstituidas
como imagen y sonido en una pantalla de televisión, como
asimismo para referirse a la obra audiovisual grabada en dicho
soporte (también llamado "videograma").
El video nace a mediados de la década del 50 con las
primeras grabadoras en cinta magnética inventadas en
Estados Unidos por AMPEX, y llega a Chile a fines de los 60,
fundamentalmente a los canales de televisión. El formato
empleado era el de cintas de 2 pulgadas, carrete abierto. Las
grabadoras, de gran tamaño, eran estacionarias y no permitían
la salida a terreno, a menos que estuvieran instaladas en vehículos
especialmente acondicionados para transportarlas y hacerlas
operativas fuera del canal (las cintas requerían de un
ambiente a una temperatura de trabajo de 20 °C). Uno de
los primeros "móviles" de una empresa independiente
fue el de la productora PROTAB, que prestaba servicios a los
canales de TV -particularmente al 13- en la grabación
de programas fuera de los estudios
[1] . Los móviles eran tres enormes vehículos
que originalmente llegaron a Chile para las transmisiones del
Mundial de Fútbol el año 1962.
Cámara B/N y Portapack
AV-3400 de Sony.
Cortesía www.labguysworld.com)
A
principios de los 70 ya habían llegado a Chile ciertos
equipos portátiles de video que trabajaban con cintas más
pequeñas y con cámaras ligeras. Hay poca y confusa
información a este respecto. Probablemente instituciones
como la Escuela de Artes de la Comunicación (EAC) de la
Universidad Católica, algunos particulares, camarógrafos
independientes y, quizás, reparticiones del Estado como
la Secretaría General de Gobierno, habían accedido
a esta tecnología nueva, que se presentaba en estándares
muy diversos pues sus fabricantes se encontraban aún en
procesos de investigación, desarrollo y creación
de un mercado para ellas. Hablamos del Portapack de Sony y de
otros muchos modelos, casi experimentales de grabadores portátiles
de cinta de 1/2 o 1/4 de pulgada [2]
.
Lo
cierto es que el Video ya rondaba por el medio chileno, aunque
nadie supiera muy bien qué hacer con él. El cineasta
Carlos Flores del Pino, militante del Movimiento de Izquierda
Revolucionara MIR a inicios de los ’70, cuenta que él
y un grupo de otros cineastas, todos compañeros de partido,
compraron en noviembre de 1973 un grabador de video en extremo
rudimentario, para cinta magnética de _ de pulgada. Este
grabador habría pertenecido al presidente Salvador Allende
hasta el momento del golpe militar y quien lo vendía era
uno de sus amigos personales. La idea era utilizarlo para crear
materiales audiovisuales que pudieran servir en actividades de
resistencia contra la dictadura. Pero la imposibilidad de edición
del material grabado y la precariedad tecnológica del sistema
hizo que el grupo abandonara la idea de enfrentar a la junta militar
con semejante artefacto. Quizás también con uno
de estos aparatos se grabó en 1974 un trabajo que, según
el crítico de arte Justo Mellado [3],
puede ser considerado el primer Video Arte realizado en Chile:
“In the begining”, un video que Juán Downey,
artista chileno radicado en Nueva York [4]
, produjo en conjunto con el grupo de teatro experimental Aleph.
Es entonces cuando se inicia la historia del video en Chile. Una
historia que paulatinamente se ramifica en líneas de trabajo
muy diversas y que da origen a acaloradas discusiones en torno
al cine, a las artes visuales, a la televisión, la política,
las comunicaciones y a la sociedad toda. Esta fascinante historia
se desarrolla en y al calor de uno de los períodos más
difíciles pero también más ricos y creativos
en el desarrollo de las artes audiovisuales chilenas: las décadas
del 70 y 80, es decir, los años del gobierno militar.
[1]Uno
de los dueños de PROTAB era Ricardo Miranda, el que estuvo
a cargo del área dramática del Canal 13. Silvio
Caiozzi y Helvio Soto habrían sido algunos de los realizadores
que grabaron escenas de teleseries en dicho movil. [2]El
Portapack era un tipo de grabador portátil de video (magnetoscopio)
que se cargaba con cinta magnética en carretes abiertos.
La cinta, normalmente de media pulgada de ancho, había
que enhebrarla, por lo que cada cambio de cinta significaba una
operación de cierta complejidad. La empresa Sony fue una
de las primeras en desarrollar este tipo de magnetoscopios, a
mediados de los ’60. El mercado de estas máquinas
era el uso casero (consumer) o institucional, pero no estaban
concebidas para ser usadas en los canales de televisión.
Normalmente la unidad grabadora estaba diseñada para su
uso con una cámara portátil que generaba imágenes
en blanco y negro. [3]Justo
Pastor Mellado, en su intervención en el documental “Historia
del Video Arte en Chile”; Macarena Echeverría, 1987. [4]Fallecido
el año 1993.