Corre el año 1974. Los militares y los civiles opositores
a la Unidad Popular se han hecho cargo definitivamente del país.
Muchos de quienes participaron en canales de televisión,
productoras de cine, universidades, prensa escrita y radial,
comunicaciones del aparato estatal del gobierno de Allende y
otras diversas actividades relacionadas con las comunicaciones,
han perdido sus trabajos (hablamos obviamente de quienes no
perdieron la vida ni debieron marchar al exilio) y buscan una
nueva forma de ganarse el sustento. Es el caso de los hermanos
Tironi (Eduardo y Carlos), de Guillermo Cahn y Sergio Trabucco,
de Carlos Flores del Pino, de Dragomir Yankovic, Hernán
Fliman, David Benavente y otros que debieron "reorientar"
sus conocimientos y destrezas fílmicas a la producción
de piezas comerciales para cine y TV.
A poco andar, los hermanos Tironi junto a Juan Francisco Vargas
[7], crean la
productora Filmocentro enfocada a la producción de spots
publicitarios. Sin embargo, Filmocentro [8]
se convertiría paulatinamente en el lugar de confluencia
de muchos realizadores que comenzaban silenciosamente a producir
material audiovisual de denuncia contra los atropellos que cometía
la dictadura. Camarógrafos y cineastas chilenos filmaron
en diversas ocasiones material que sería luego enviado
al extranjero para servir de denuncia de la represión
y tortura ejercida por los miembros del régimen militar
en contra de sus adversarios. Estos registros se hacían
de manera clandestina, resguardándose además el
anonimato para proteger la integridad de sus autores [9].
Eduardo Tironi
(Archivo equipo Umatic, noviembre 2004).
Primer logotipo de Filmocentro
Los
primeros rollos de película filmados casi clandestinamente
al interior del país fueron revelados en Filmocentro, enla
máquina reveladora que Eduardo Tironi había comprado
al laboratorio de la EAC (Escuela de Artes de la Comunicación),
cuando las nuevas autoridades de la Universidad Católica
decidieron desmantelarla.
Hacia fines de los setenta Filmocentro había
crecido [10]. Al
trío inicial se sumaban Jaime O'Ryan (fotógrafo)
y los hermanos Jaime y Marcos de Aguirre (sonidistas). El Umatic
aparece en escena el año 1978. Se instala en Filmocentro
una "isla de edición"
[11] para ser incorporada a trabajos menores en
la producción publicitaria. Su operadora será Tatiana
Gaviola, una joven estudiante de la EAC. Fiel al estilo de los
primeros años y al igual como ocurrió con el revelado
de películas, la editora Umatic pasó a estar disponible
para todo aquel que la necesitara, más allá de los
límites propios del trabajo publicitario...
[7]"Pancho"
Vargas, antiguo miembro del grupo teatral Aleph, se destacaría
durante los '80 como uno de los videoartistas más interesantes
entre aquellos que provenían del cine y del audiovisual.
Ya en democracia, es uno de los responsables del cambio y renovación
de la propuesta gráfica y de imagen de Televisión
Nacional. [8]Desde
su fundación hasta el año 1985, Filmocentro funcionó
en la calle Carmen Nš 340, en la casona conocida hasta el 11 de
septiembre de 1973 como la “Peña de los Parra”,
de los hermanos Angel e Isabel Parra. [9]Hernán
Fliman, entrevista realizada por el equipo Umatic (1994). [10]No
sólo Filmocentro había crecido, sino toda la actividad
publicitaria. Entre 1975 y 1981 la inversión en publicidad
creció de 7.100.000 dólares a 221.000.000 (El Video
en América Latina; Hernán Dinamarca; Artecien-Canelo
de Nos; Stgo. De Chile; 1991; pag 139). [11]Isla
de Edición es el nombre que recibe el dispositivo formado
por una máquina reproductora de video, una máquina
grabadora de video y un controlador remoto que permite programar
puntos de corte y de inserción de imagen y sonido en una
cinta. De esta forma se consigue un control fino de la edición
en video "de máquina a máquina", también
llamada "edición lineal".