EL VIDEO COMO INSTRUMENTO QUE EVADE LA
CLAUSURA TELEVISIVA
Después del golpe militar y pese a su evidente cercanía
ideológica con la Unidad Popular, el grupo de teatro
independiente TEATRO POPULAR ICTUS, cuyas figuras más
relevantes a la fecha eran Nissim Sharim, Delfina Guzmán
y Claudio di Girolamo [30],
consigue retomar su proyecto televisivo “La Manivela”,
un programa de humor que tocaba temas sociales y contingentes,
de elevado nivel intelectual, crítico y vanguardista.
El programa, durante los años de la Unidad Popular, había
tenido serios problemas en la estación que lo exhibía
(canal 13 de la Universidad Católica de Chile) por sus
contenidos y puntos de vista cercanos al discurso de la izquierda
chilena, lo que lo obligó a emigrar al canal 9 (perteneciente
a la Universidad de Chile), un canal que en los días
previos al golpe militar no sólo representaba un pensamiento
de izquierda, sino que se encontraba “tomado” por
sus trabajadores, en abierta rebeldía con las recientemente
electas autoridades universitarias, contrarias a la Unidad Popular.
(días antes del golpe militar, el canal fue devuelto
a las autoridades universitarias por los trabajadores, a petición
del propio presidente Allende). Tras el golpe de Estado, “La
Manivela” no volvería a las pantallas de Canal
9.
Luego
de un período fuera del aire, el año 1974 el canal
de la Universidad Católica de Valparaíso (UCV-TV)
abre sus puertas al grupo de actores para que produzcan nuevos
capítulos de “La Manivela”. El director de
TV era Luciano Tarifeño, funcionario del canal. La dirección
teatral estaba a cargo de Claudio di Girólamo, miembro
del ICTUS. Pese a la autocensura del propio grupo, el humor crítico
y las no tan inocentes alusiones a la situación nacional
incomodaban demasiado a las autoridades del canal. La experiencia
duró poco tiempo: el programa fue sacado del aire en 1975
y el director de TV Luciano Tarifeño sería exonerado
del canal al año siguiente. La relación entre el
ICTUS y la televisión chilena se había roto definitivamente
[31].
Imagen de "La Manivela" 1975
Cortesía del Sr.Luciano Tarifeño
Clausurados
los espacios en televisión, pero con una inclaudicable
vocación de difusión de su quehacer crítico
(el ICTUS se había posicionado en el medio teatral e incluso
televisivo como uno de los colectivos de vanguardia más
importantes de la escena chilena) y la convicción de que
el arte, la cultura y los valores humanistas estaban en retirada
en el nuevo modelo de sociedad que se estaba construyendo, el
grupo consigue levantar un proyecto de Televisión
Alternativa[32]
que convence a los representantes de una agencia de cooperación
no gubernamental holandesa [33].
El proyecto pretende crear una productora independiente que produzca
y distribuya en video los trabajos de ICTUS en formato televisivo,
comenzando por “La Manivela” [34].
El financiamiento holandés permite la compra de equipos
Umatic de grabación y de edición, una pantalla “gigante”
para proyectar los videos, un presupuesto para producir y realizar
los videos [35],
y el pago de los gastos y sueldos básicos para crear una
red de distribución.
El año 1978, tras la llegada de las nuevas adquisiciones,
Claudio di Girolamo queda a cargo de la productora ICTUS TV. El
equipo humano de esta productora lo componían Juán
José Ulriksen (editor, camarógrafo y único
contratado oficialmente por la productora), Luciano Tarifeño
(realización y además cámara y sonido) e
Isidora Portales (productora), además de un cargo administrativo
que consistía en organizar exhibiciones para el material
producido. Este cargo lo ocupó Babi Salas. A ella le correspondería
el silencioso papel de articular la más grande red de distribución
alternativa de video que se ha conocido en la historia de las
comunicaciones en Chile (más adelante volveremos sobre
este importante punto).
Las
primeras producciones de Ictus fueron los videos “Horacio
corazón de chileno” (ficción, Claudio di Girolamo,
1978) y “Música y palabras” (ficción,
Luciano Tarifeño, 1979), este último grabado en
las dependencias de Filmocentro [36]
. La idea consistía en promover reuniones de agrupaciones
sociales, especialmente de sectores “populares”, en
donde estos videos pudieran ser exhibidos para luego generar un
debate entre los asistentes que permitiera vincular la temática
planteada en la ficción con la realidad cotidiana de los
espectadores. Inicialmente la búsqueda de agrupaciones
y lugares donde proyectar los videos de ICTUS apuntó hacia
las organizaciones que funcionaban al amparo de la Iglesia Católica:
Vicaría de la Solidaridad, Vicaría de la Pastoral
Obrera y Vicaría de la Juventud [37].
Babi Salas fue la encargada de establecer los contactos con las
escasas organizaciones y grupos existentes y promover la exhibición
de los videos. Las funciones por lo general se hacían en
capillas y parroquias: “…no llegaba nadie. Entonces había
que ir puerta a puerta diciendo “sabe señora, en
un rato más vamos a dar un video que es bien entretenido…y
es a colores…”, porque la televisión a color
recién estaba entrando y yo creo que incluso no había
muchos televisores a color; y en provincia no había televisión
a color; nos hacían dar el video dos o tres veces para
mirar el color… no para ver la película.”
(Babi Salas ) [38].
Poco a poco se fue dando a conocer en los sectores populares la
existencia de estos videos y las funciones comenzaron a convocar
más público, y a enriquecerse los debates posteriores
a la proyección [39].
De esta forma nacía la “Red de Video Popular de ICTUS”.
Babi Salas
(Archivo Equipo Umatic,
noviembre 2004).
[30]
Por el Teatro ICTUS pasaron muchisimos actores y gente de teatro
desde su fundación a fines de la década del 50.
Entre ellos cabe citar al dramaturgo Jorge Diaz, al director y
productor de espectáculos Germán Becker, a los actores
Patricio Contreras, Carla Cristi, Julio Yung, Jaime Celedón,
Juán Pablo Donoso, Gloria Munchmeyer, José Manuel
Salcedo, Jaime Vadell, Soledad Perez, Cristián García
Huidobro y Sergio Freitas, entre otros (los nombres mencionados
corresponden a los elencos de inicios de la década del
'70). [31]
No obstante la ruptura entre ICTUS y la TV a propósito
de “La Manivela”, la pareja Sharim-Guzmán protagonizan
una serie de spots para la TV que promocionaba la venta de automóviles
a crédito (hablamos de la llamada época del “Boom
económico” en Chile, a fines de los ‘70 e inicios
de los ’80). El slogan del spot “Cómprate un
auto Perico” tuvo tal nivel de recordación en el
público que pasó a incorporarse a la fraseología
vernácula, traspasada a las generaciones posteriores aun
sin el referente publicitario que le dio origen. [32]Según la expresión acuñada
por Claudio di Girolamo, más que “alternativo”,
el proyecto pretende ser “alterativo”, en el sentido
de alterar, como sinónimo de perturbar e inquietar, al
público y al medio social y cultural chileno, por medio
de la difusión de obras con contenidos críticos
y de denuncia. [33]
En todos los años de existencia de la productora de ICTUS,
se sumaron a los holandeses algunas ONG y agencias de cooperación
inglesas y canadienses. [34]
Tanto aprecio tenía ICTUS (y el público de los ’70)
a su “Manivela” que no bien recuperados los espacios
democráticos intentaron reponer el programa en el canal
de la Televisión Nacional (1990, TVN). Sin embargo, más
de una década había pasado desde los últimos
programas televisados y ya el público no era el mismo ni
tampoco buscaba en la televisión el tipo de humor que ICTUS
proponía. El fracaso fue rotundo y La Manivela no volverría
a ser reflotada. [35]
A mediados de los ’80, Ictus llegó a disponer de
financiamiento para producir hasta siete videos anuales. Los recursos
holandeses se renovaban cada tres años, prolongándose
este sistema hasta el año 1992. (Babi Salas, entrevista
realizada en octubre del 2004 para el proyecto Umatic). [36]
La historia consistía en la relación entre un locutor
radial de un programa de trasnoche (Nissim Sharim) y una auditora
que llama para relatar al aire sus problemas (Delfina Guzmán).
A través del diálogo de ambos personajes, comienza
a advertirse el carácter manipulador del rol que juega
el locutor con su auditora, como metáfora de la manipulación
que hacen los medios de comunicación de masas con la sociedad.
Las escenas del estudio radial se grabaron en el estudio de sonido
que funcionaba en aquel entonces en Filmocentro. [37]
Hasta el año 1978, un decreto transitorio de la Junta de
Gobierno Militar exigía dar cuenta a Carabineros de cualquier
reunión concertada en un espacio público o privado
que incluyera a más de cuatro personas. Obviamente en un
escenario de esa naturaleza, las organizaciones sociales disidentes
al régimen militar eran casi inexistentes, salvo aquellas
amparadas por la Iglesia Católica. [38]
Entrevista realizada en octubre del 2004 para el proyecto Umatic. [39]
En un principio las proyecciones se hacían en Umatic ya
que aun no existía el VHS, lo que obligaba a contar con
un equipo de tres personas para cada función, dado el enorme
volumen de los implementos técnicos requeridos. Con la
aparición del VHS fue posible enviar solo la cinta grabada,
lo que permitió la modalidad de “préstamos”
a agrupaciones, modalidad que acompañó por años
el accionar de la red administrada por Babi Salas.